Desarrollan un recubrimiento “superomnifóbico”

O lo que es lo mismo, una superficie que repele casi todos los líquidos. Ingenieros de la University of Michigan han desarrollado un nanorecubrimiento compuesto de un 95% de aire con la capacidad de repeler un amplio rango de líquidos, más que cualquier recubrimiento diseñado hasta el momento. Sus posibilidades se extienden desde el campo del textil o la electrónica, hasta el ámbito militar, científico y náutico.

Compuesto por una mezcla de polidimetilsiloxano (PDMS) y nanocubos compuestos de carbono, flúor, silicio y oxígeno, el recubrimiento se aplica en las superficies mediante la técnica de electrospinning, utilizando una carga eléctrica para crear pequeñas partículas sólidas desde una solución líquida. Estas partículas se anclan a la estructura porosa de la superficie donde se aplica el recubrimiento, formando un entramado más denso.

De manera similar a lo que podemos ver en la microestructura de la superficie de la flor de loto, este recubrimiento genera una estructura que envuelve pequeñas bolsas de aire, que forman el 95-99% de la misma. Por tanto, cualquier líquido que entra en contacto con el recubrimiento apenas toca una superficie sólida.

Dado que la relación de áreas entre la superficie del líquido y la superficie sólida con la que entra en contacto es muy desigual, el recubrimiento es capaz de minimizar las fuerzas intermoleculares (fuerzas de Van der Waals) que en un caso normal unirían ambos cuerpos.

De esta forma, las gotas de líquido apenas pueden interactuar con la superficie, manteniéndose intactas en su forma esférica, y “botando” literalmente sobre la superficie.

Durante el desarrollo del recubrimiento se han testado más de 100 líquidos, de los cuales sólo 2 consiguieron atravesar el recubrimiento. Entre los líquidos que se consiguen repeler se encuentran aquellos con muy baja tensión superficial, como aceites, alcoholes, ácidos orgánicos, bases orgánicas, solventes y líquidos no-Newtonianos (champú, pinturas, tintas de impresora, sangre…). Hasta el momento ningún desarrollo similar había logrado este efecto con líquidos no-Newtonianos (aquellos cuya viscosidad varía en función de las fuerzas aplicadas sobre ellos) de baja tensión superficial.

 Vía | University of Michigan News Service

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