Studio Roosegaarde: diseñando con materiales activos

Studio Roosegaarde

Daan Roosegaarde (1979), fundador de Studio Roosegaarde en Eindhoven y Shangai, se define como artista e innovador. Sus proyectos, de fuerte componente tecnológica, crean paisajes interactivos que responden instintivamente al sonido y al movimiento, al tiempo que generan nuevas relaciones entre los espacios, la tecnología y las personas. Uno de los principales aliados con los que Roosegaarde cuenta constantemente en sus proyectos son los materiales activos (smart materials), los cuales presentan las propiedades ideales para generar estas respuestas ante estímulos. Es el caso del proyecto Intimacy 2.0, donde el cristal líquido regula la transparencia de un vestido, y Sustainable Dance Floor, que busca la generación piezoeléctrica de energía a partir de la energía mecánica que recibe el suelo de una discoteca.

La actualidad nos lleva de nuevo a dos proyectos innovadores presentados por Studio Roosegaarde. En la cita anual de la innovación en moda y textil en Lille, Futurotextiles, visitamos la instalación LOTUS 7.0, un “muro viviente” esférico, compuesto de láminas inteligentes de aluminio, que se pliegan de manera orgánica al detectar la presencia de los visitantes. La instalación se basa en un foco central que “sigue” el movimiento de los visitantes con la luz, aportando calor sobre las láminas metálicas, que reaccionan plegándose y dejando pasar la luz.

Por otro lado, la reciente Dutch Design Week, celebrada en Eindhoven, contaba con el atractivo de presentar algunos prototipos del más reciente proyecto de Studio Roosegaarde, esta vez en colaboración con Heijmans Infrastructure: Smart Highway. Este proyecto, formado por una serie de conceptos (‘Glow-in-the-Dark Road’, ‘Dynamic Paint’, ‘Interactive Light’, ‘Induction Priority Lane’ y ‘Wind Light’), acerca la tecnología y los materiales activos a la infraestructura de carreteras y autopistas: pigmentos fotoluminiscentes que hacen visible las líneas de la calzada durante la noche (hasta 10 horas) tras ser cargados durante el día por la luz del sol; pinturas termocrómicas que indican la presencia de hielo en la calzada al alcanzar temperaturas negativas; vías exclusivas para coches eléctricos que pueden ser recargados in situ mediante bobinas de inducción; aprovechamiento de las corrientes de aire generadas por los automóviles en los túneles para iluminar su recorrido; e iluminación selectiva de la calzada en función del tráfico.

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Algunas de estos conceptos se implantarán de manera progresiva en un tramo de carretera en Brabante que se empezará a construir en 2013 y que tardará 5 años en finalizarse.

Via | Studio Roosegaarde | ABC

 

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